miércoles, 1 de febrero de 2012

Retrato de una calma aparente III

Finalmente pude encontrar la calma verdadera, o quizás todavía no había llegado, pero estaba experimentando una trancision a la tranquilidad. Si de algo estaba realmente seguro era de eso
Todo empezaba a tomar un poco mas de color, ya lo "sueños" dejaron de atormentarme. Ya no se trataban de esa misma situación, de ese mismo error, de ese constante lamento. Poco a poco y sin darme cuenta fueron abandonando mi pensar esas ideas, y yo comenzaba a sentirme realmente bien, ¿sabes?.
Al recostarme y tratar de dormir, progresivamente fui abandonando ese pánico diario, como un perro asustado al que le dan comida después de mal tratarlo, con el rabo entre las patas y la cabeza gacha. Así fue como pude dejar atras ese miedo, y tratando de enfrentarlo con mi orgullo, que todo lo puede (o por lo menos eso pensaba).
Las mañanas eran algo agradable, me levantaba con la satisfacción de una trasnoche de descanso y sueño reconfortante, como debía ser, como siempre lo fue. Así fue como de a poco volvía a caminar denuevo sin temor alguno.
Pero ¿era esto también real?, era la famosa "calma que antecede al huracán" talvez, yo sabia que algo quedaba entrever, que algo no estaba todavía concluso. Sin embargo tapé todo con orgullo, cal, arena y cemento. Y a esperar que se seque. Sepulté por fin todo mal recuerdo (o por lo menos eso pensaba).
Yo tenia mis dudas, y no mucho después se convirtieron en certezas.
Las imágenes, las palabras, todo lo que creía muerto y apagado volvía a surgir en otra de esas realidades, en otro de esos sueños. Repentinamente esa noche volví a caer en ese trance. Así como el horror, la inquietud, el pánico a volver a volar, a volver a recordar. A volver a caer en el trance en el que caía antes, y en el que me vi inmerso en esta nueva oportunidad.
Es realmente asombroso como en un segundo puede cambiar absolutamente todo.
Pasar de la calma a la desesperación, del orgullo a la humildad, de pensar que uno entiende todo a no comprender absolutamente nada. Perder nuevamente el juicio, la moral. Volver a no encontrar la diferencia entre esperar y desesperar.
¿Como poder mantener la calma, o almenos tratar de encontrarla denuevo?. Talvez esa tranquilidad no me quiera encontrar, y trate que la desesperación se apodere de mi, y termine con lo poco que quedaba en pie de mi conciencia. O quizás realmente no exista esa calma y yo deba dejar de buscar.

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